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Las dudas que genera el posible regreso a clases presenciales

24 de Julio de 2020 504

Exigencias como mantener las pertenencias de cada niño separadas; mantener la institución limpia y desinfectada en todo momento; intensificar la limpieza de manijas, muros, y superficies de frecuente contacto por parte de docentes y estudiantes o la toma de temperatura con evaluación de síntomas y antecedentes de exposición, son algunos de la larga lista de protocolos que se deben cumplir para que sea posible el regreso a las clases presenciales.

Así está establecido en la propuesta “Lineamientos para el regreso a clases presenciales en los municipios no certificados del Valle del Cauca” que acaba de expedir la secretaría de educación departamental, dentro de las medidas de control, antes, durante y después de las actividades académicas, con las cuales se busca evitar el avance y contaminación por covid-19 entre los distintos estamentos de la comunidad educativa y colaboradores en las Instituciones educativas.

Estas medidas, aunque aparentemente sencillas, son muy difíciles de cumplir, aún más cuando se trate de niños que estén en los grados inferiores cuyo control y se dificulta más.

Algunos de los lineamientos de bioseguridad propuestos para el regreso a clases presenciales son: Preparar las condiciones locativas en los establecimientos lo cual comprende el arreglo de baterías sanitarias, equipamientos de bioseguridad, modificación de aulas especiales como auditorios y bibliotecas; los docentes responsables de cada curso deberán velar porque los estudiantes conserven el mismo pupitre asignado desde el inicio, evitar aglomeraciones en los tiempos de descanso y evitar congestiones en los pasillos. La pregunta es ¿Cuánto tiempo demanda hacer cumplir estas medidas y a qué hora van a dictar las clases?

Turnar a los estudiantes para el uso de las baterías sanitarias, es otro protocolo que demanda tiempo y lugar.

En cuanto a la higiene, se establece mantener la institución limpia y desinfectada en todo momento, intensificar la limpieza de manijas, muros, y superficies de frecuente contacto por parte de docentes y estudiantes; hacer la limpieza y desinfección de las superficies con las que se tiene contacto con mayor frecuencia como materiales del área de juegos, manijas de puertas, llaves de lavamanos y bebederos dentro de la institución educativa; si la institución utiliza vehículos para el transporte de la comunidad educativa, los conductores deben implementar todas las medidas y protocolos de bioseguridad indicados para el resto del personal y los vehículos deben ser desinfectados en cada recorrido. También señala que se deberán instalar guías y barreras físicas en áreas donde es difícil para las personas mantener una distancia mínima; en consecuencia, es necesario demarcar con cinta los pisos o aceras y ubicar carteles en las paredes.

Otra exigencia que parece muy difícil de cumplir es la que señala que, al momento del ingreso de estudiantes, docentes, personal administrativo y de servicios generales, se debe realizar un chequeo mínimo a la entrada para generar la trazabilidad de la condición de salud de quien ingresa, consistente en la toma de temperatura, evaluación de síntomas y antecedentes de exposición. ¿Cuánto tiempo llevará esta actividad?

Pero hay más: según la ruta de protección definida que consta de cuatro pasos, los estudiantes con el apoyo de sus padres deberán bañarse y tomarse la temperatura antes de salir para el colegio; al llegar de nuevo a casa deberán retirarse ropa y zapatos al ingresar a la misma, desinfectar los artículos escolares, volver a bañarse con agua y suficiente jabón.

Cumplir con estas medidas demandará una gran inversión que la mayoría de las instituciones no podrán hacer por falta de presupuesto, pero además implica una gran cantidad de tiempo por lo que muy seguramente la calidad de las clases no será la ideal.

Todo esto, sumado a que la gran mayoría de docentes y padres de familia consideran un riesgo regresar a las aulas, nos lleva a pensar que, a pesar de las dificultades tecnológicas, la virtualidad parece ser la mejor herramienta para continuar el sistema educativo en Colombia, pues ni padres ni docentes están dispuestos a asumir semejante responsabilidad.



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