El presidente planteó que todas las concesiones de carreteras en Colombia deberían comenzar a instalar electrolineras —es decir, estaciones de carga para vehículos eléctricos— en sus concesiones.
Pero las empresas encargadas de esas concesiones respondieron que ninguno de sus contratos actuales les exige hacerlo; según ellas, esa obligación correspondería al Estado, no al concesionario.
⚠️ Posturas encontradas
Las concesionarias sostienen que asumirían un costo alto e injustificado si tuvieran que instalar estaciones de carga sin mandato contractual. Argumentan que el uso actual de vehículos eléctricos en viajes largos es aún muy bajo, por lo que económicamente no sería viable.
Por su parte, el Gobierno considera que la transición hacia movilidad eléctrica exige una red de carga sólida, y ve justo que las concesiones viales se adapten a ese nuevo propósito.
🚗 Realidad actual de la infraestructura de carga
Actualmente, en Colombia hay pocas estaciones de carga distribuidas en carreteras: la red no cubre adecuadamente rutas largas o interregionales.
Ante esto, el Gobierno ha abierto incentivos para que inversionistas privados desarrollen más puntos de carga eléctrica, con el fin de acelerar la transición hacia transporte sostenible.
🎯 Qué implica este debate para el país
Si no se logra un consenso o plan claro, la transición hacia vehículos eléctricos podría ralentizarse, afectando tanto a los usuarios como a los objetivos ambientales del Gobierno.
Exigir la instalación de electrolineras sin ajustes contractuales podría generar choques legales o resistencia del sector privado.
Pero si se logra acordar una estrategia conjunta —Estado, concesionarias y sector privado— existe una oportunidad real de construir una red de carga eficiente, promoviendo la movilidad sostenible en Colombia.