⚖️ 1. Normativa general para el uso del estadio
👉 Ley 1493 de 2011:
Esta norma faculta a las alcaldías y a las entidades territoriales (como el Instituto Distrital de Recreación y Deporte, IDRD, en Bogotá) a regular los espectáculos públicos en escenarios deportivos. Su objetivo es garantizar que el uso del estadio no dañe su infraestructura ni afecte su función principal: el deporte.
📌 Esto significa que, aunque se puedan autorizar conciertos u otros eventos, deben existir restricciones claras para proteger la cancha y la seguridad de los asistentes y deportistas.

📋 2. Protocolo técnico específico para la grama
El IDRD —la entidad a cargo del estadio hasta la concesión a privados— definió protocolos técnicos para el manejo de la grama cuando se realicen espectáculos de tipo no deportivo. Estos requisitos incluyen:
🟢 a. Restricción de estructuras en la cancha
- Las estructuras pesadas, escenarios o montajes no deben colocarse directamente sobre la grama natural, a menos que se cuente con sistemas de protección certificados y aprobados previamente.
- Esto busca evitar compactación del suelo, daños por peso y reducción de la calidad del césped.
🚜 b. Control del tránsito de maquinaria y equipos pesados

- El operador debe evitar el paso de vehículos o equipos pesados sobre el campo de juego, salvo que haya estudios de carga y diseños técnicos que garanticen que no habrá daño.
- Se requieren planes de ocupación que determinen cómo se monta y desmonta el equipo, así como evaluaciones después del evento para detectar y reparar posibles afectaciones.

⚠️ c. Tiempos y programación de eventos
- El protocolo exige limitar la cantidad de eventos seguidos y asegurarse de que haya tiempos suficientes para el mantenimiento y recuperación de la grama entre cada actividad.
- Esto es clave para que el campo no pierda su capacidad de juego tras varios eventos masivos en corto tiempo.
🛠️ 3. Responsabilidad del operador y del promotor
👉 Responsabilidad técnica y económica:
El operador —actualmente la empresa privada Sencia, bajo una asociación público-privada— y los promotores de eventos son responsables de cualquier daño o deterioro que ocurran en la cancha como resultado de espectáculos o actividades no deportivas.
Esto incluye:
- Costos de reparación de la grama.
- Rehabilitación del sistema de drenaje o subsuelo afectado.
- Garantizar que la cancha esté en condiciones óptimas para partidos oficiales posteriores.

📍 4. ¿Qué no se debería haber hecho?
Según expertos y fuentes técnicas citadas, varias de estas reglas podrían haberse flexibilizado o incumplido en la práctica, contribuyendo al deterioro:
- Montajes de escenarios “360 grados” en el centro del campo, con equipos y plataformas directamente sobre la grama sin la protección adecuada.
- Reducir los tiempos de mantenimiento entre eventos y competencias, lo que no dio espacio suficiente para que la grama recuperara su fortaleza natural.
- Eventos consecutivos con alta asistencia y tránsito sobre la cancha sin medidas adicionales de protección.
🏟️ 5. Por qué esto fue problemático
El deterioro del estado del campo de juego no es solo estético:
- La Dimayor suspendió y aplazó varios partidos de la Liga Colombiana porque la cancha no cumplía las condiciones mínimas para jugar, comprometiendo la seguridad de los futbolistas y la calidad del espectáculo.
- La condición de la grama generó debate entre clubes, autoridades y aficionados, y puso en riesgo la participación de El Campín en torneos nacionales e internacionales.
📌 Resumen
Las reglas que debía cumplir el operador de El Campín incluyen:
- Restricciones claras sobre el montaje de estructuras y uso del campo.
- Protocolos técnicos para proteger la grama natural antes y después de eventos.
- Prohibición de tránsito de maquinaria pesada sin evaluación técnica.
- Planificación de tiempos de mantenimiento entre actividades.
- Responsabilidad económica por daños y rehabilitación del césped.
El debate actual gira justamente en torno a que estas obligaciones podrían no haberse cumplido de forma estricta, lo que —junto con lluvias recientes y mayor frecuencia de eventos masivos— ha llevado al lamentable deterioro de la gramilla y las consecuencias deportivas derivadas de ello.