Papa León XIV llama a llevar la luz del Evangelio allí donde su valor “no es comprendido ni es aceptado”

Durante el ángelus de este domingo, el Papa León XIV exhortó a los fieles a llevar la luz del Evangelio incluso a aquellos lugares donde su valor “no es comprendido ni es aceptado”.

El Pontífice instó a los cristianos a ser personas de “fe sólida y consciente” y, por consiguiente, “apóstoles creíbles y libres, hombres y mujeres capaces de reflejar la luz del Evangelio en todos los ambientes”. En este sentido, subrayó la necesidad de dar testimonio también “allí donde su valor no es comprendido ni es aceptado”.

Al comentar el Evangelio de la liturgia —en el que Jesús envía a sus discípulos a la misión y les dirige la exhortación: “Lo que les digo en la oscuridad, díganlo a la luz, y lo que les digo al oído, pregónenlo desde la azotea”—, el Papa señaló que existe una relación profunda entre lo que escuchamos “al oído”, es decir, en lo secreto del corazón, y “lo que estamos llamados a proclamar a todos, recordándonos que el anuncio del Evangelio es ante todo compartir un encuentro personal con Él, único para cada quien”.

Asimismo, el Santo Padre explicó que San Mateo, autor del pasaje evangélico citado, “escribía para comunidades que no tenían una vida fácil”.

“Debían afrontar hostilidad y persecuciones, como sucede aún hoy a muchos cristianos en tantos lugares de la tierra, y además había una gran tentación de desanimarse y dejarse vencer por el cansancio o el miedo”, afirmó.

A partir de esta reflexión, el Papa estableció un paralelismo con la situación actual: “Tanto hoy como ayer, es difícil permanecer fieles a las enseñanzas de Jesús y anunciar su Palabra: responder al odio con el amor, a la prepotencia con la mansedumbre, al desánimo con la perseverancia”.

“Por eso es necesario que profundicemos en las raíces de nuestra fe y de nuestra misión en una relación intensa con Él”, añadió, citando al Papa Francisco y su exhortación apostólica Evangelii gaudium.

“La fuerza del apostolado, más allá de las técnicas y los instrumentos, se basa en la obra del Espíritu Santo en nosotros y en la autenticidad de nuestra respuesta”, sostuvo.

En esta línea, el Papa evocó a Santo Tomás de Aquino, quien describía la predicación como la transmisión a otros de lo que hemos contemplado, tal como dejó escrito en su obra Summa Theologiae.

Sin embargo, el Pontífice advirtió que no debe entenderse el “contemplar” como “una experiencia exclusiva, reservada a algunos santos o a los monjes y a los ermitaños”.

“Todos podemos hacerlo, esforzándonos por dedicar, entre los compromisos de cada día, momentos de quietud para permanecer en silencio ante Dios, escuchar su voz, encomendarle nuestras alegrías y nuestras preocupaciones, y revisar con Él nuestra vida”, concluyó.

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