Expertos en clima y energía advierten que Colombia podría enfrentar un periodo prolongado de altas temperaturas durante gran parte de 2026, lo que impactaría directamente el sistema eléctrico del país. La reducción de lluvias y el posible desarrollo de un nuevo fenómeno de El Niño podrían disminuir los niveles de los embalses, obligando a usar más generación térmica y provocando presiones al alza en las tarifas de energía para hogares y empresas.
Un año marcado por altas temperaturas
Las proyecciones climáticas indican que, tras los primeros meses con lluvias moderadas, las temperaturas comenzarían a aumentar desde abril o mayo y alcanzarían su punto más alto hacia finales de 2026.
Este comportamiento estaría asociado a la transición climática que se espera durante el año: primero la influencia de La Niña y posteriormente condiciones que podrían dar paso a un episodio de El Niño, fenómeno que suele traer menos lluvias y mayor calor en gran parte del país.
En Colombia este tipo de eventos climáticos tiene un impacto directo en el sistema eléctrico, ya que gran parte de la energía se genera con agua almacenada en embalses hidroeléctricos.
El impacto en las tarifas de energía
El posible aumento del calor preocupa al sector energético porque una sequía prolongada reduce el nivel de los embalses que alimentan las centrales hidroeléctricas. Cuando esto ocurre, el país debe recurrir con mayor frecuencia a plantas térmicas que funcionan con combustibles, cuya generación es más costosa.
Ese cambio en la matriz de generación puede trasladarse a los usuarios a través de la factura de energía. Algunos análisis advierten que, si las condiciones climáticas se agravan, las tarifas eléctricas podrían subir entre un 20% y un 40% en ciertos escenarios, afectando tanto a hogares como a sectores productivos.
El aumento de los costos energéticos también tendría efectos en la economía, ya que impactaría el precio de bienes, servicios y procesos industriales.
Riesgos para la economía y el consumo
Un incremento en el precio de la electricidad no solo afecta el bolsillo de los ciudadanos. Especialistas advierten que el impacto podría sentirse en varios frentes:
- Aumento en los costos de producción industrial.
- Presión sobre la inflación.
- Reducción del poder adquisitivo de los hogares.
- Menor competitividad para empresas exportadoras.
Por esta razón, el comportamiento del clima durante 2026 será clave para la estabilidad del sistema energético del país.
El desafío del sistema eléctrico colombiano
La dependencia del agua para generar electricidad hace que el sistema colombiano sea especialmente sensible a fenómenos climáticos como El Niño y La Niña, que modifican las lluvias y las temperaturas.
Ante este panorama, expertos insisten en la necesidad de fortalecer la diversificación de la matriz energética y avanzar en proyectos de energías renovables que permitan reducir la vulnerabilidad frente a sequías prolongadas.