La tensión entre Colombia y Ecuador se ha agudizado por la situación de inseguridad en la extensa frontera común, especialmente en relación con el narcotráfico y el crimen organizado, y se ha traducido en un conflicto diplomático y económico entre los presidentes Gustavo Petro (Colombia) y Daniel Noboa (Ecuador).
🔍 Orígenes de la disputa
- El presidente ecuatoriano Daniel Noboa anunció la imposición de un arancel del 30 % a las importaciones colombianas que entrará en vigor el 1° de febrero de 2026, argumentando que su país no recibe suficiente apoyo de Colombia para enfrentar la inseguridad en la frontera, sobre todo en lo referente al narcotráfico y la minería ilegal que impactan profundamente la seguridad interna de Ecuador.
- Para Noboa, la medida (denominada “tasa de seguridad”) se justifica porque, según él, las fuerzas militares ecuatorianas continúan enfrentando grupos criminales sin cooperación efectiva de Colombia pese a intentos de diálogo y coordinación bilateral.
🧭 Puntos de tensión y reclamos
Ecuador (Noboa):
- Insiste en que la colaboración de Colombia no es suficiente para combatir de manera conjunta el crimen organizado que opera en la frontera, como carteles y redes vinculadas al narcotráfico, lo que ha aumentado la violencia interna y la presión sobre las fuerzas de seguridad ecuatorianas.
- Sostiene que la falta de resultados tangibles en cooperación obliga a su país a asumir el peso del combate, por lo que considera que medidas como el arancel pueden financiar esfuerzos de seguridad.

Colombia (Petro):
- El gobierno colombiano ha rechazado la acusación de falta de cooperación, recordando operaciones conjuntas, incautaciones de drogas en la frontera y esfuerzos compartidos en materia de seguridad.
- Petro ha respondido con tarifas recíprocas y la suspensión temporal de la exportación de electricidad hacia Ecuador, calificando los aranceles ecuatorianos como una “agresión económica” y defendiendo que ambos países deben trabajar juntos para enfrentar al crimen transnacional de manera coordinada.
📍 El contexto de la frontera
- La frontera entre Colombia y Ecuador es extensa (más de 600 km) y ha sido históricamente zona de tránsito para el narcotráfico, contrabando y redes criminales, que se aprovechan de la porosidad del terreno para mover drogas y mercancías ilícitas.
- Ecuador ha enfrentado un aumento significativo de violencia interna en los últimos años —con tasas de homicidios altas, según observatorios independientes— y ha declarado estados de excepción y operaciones militares para enfrentar grupos criminales vinculados al narcotráfico.
- En Colombia, las autoridades han afirmado que las acciones contra el narco han desmontado rutas históricas, lo que podría haber desviado parte del flujo ilícito hacia Ecuador, generando percepciones divergentes sobre quién asume la responsabilidad principal en la lucha compartida.
📊 Consecuencias de la división
- La disputa por la seguridad fronteriza ya ha tenido consecuencias económicas: aranceles bilaterales, interrupciones en cadenas de comercio y un clima de incertidumbre para empresas y transportadores en la zona limítrofe.
- El diálogo diplomático se ha tensionado, con declaraciones fuertes entre ambos mandatarios y una percepción de falta de sintonía política y estratégica, aunque gobiernos de ambos países han señalado disposición para conversaciones futuras.
- El conflicto pone en evidencia que la inseguridad fronteriza no es solo un problema de Colombia o Ecuador por separado, sino un desafío estructural en la región que requiere cooperación sostenida en seguridad, justicia y desarrollo social.
📌 Resumen
En síntesis, la inseguridad en la frontera colombo-ecuatoriana —marcada por la presencia de redes criminales y el narcotráfico— se ha convertido en un punto de fricción entre los gobiernos de Gustavo Petro y Daniel Noboa, impulsando medidas económicas recíprocas, tensiones políticas y un llamado a revisar las estrategias de cooperación bilateral para garantizar la seguridad y la estabilidad regional.