La capital del Huila fue escenario de un cobarde atentado sicarial dirigido contra el director y el subdirector del centro carcelario de Neiva. El ataque, ocurrido mientras los funcionarios se desplazaban en un vehículo, dejó como saldo trágico a un menor de 11 años, hijo de uno de los directivos, herido por impactos de bala. Las autoridades han desplegado un «plan candado» para dar con los responsables.
La violencia en el departamento del Huila ha cruzado una línea roja que hoy tiene a la ciudad de Neiva sumida en la indignación. Lo que parecía un desplazamiento rutinario para el director y el subdirector del centro penitenciario de la ciudad, terminó en una ráfaga de disparos que no solo buscaba silenciar a los funcionarios, sino que terminó afectando la integridad de un niño inocente.
El ataque se registró en plena vía pública, cuando hombres armados interceptaron el vehículo oficial en el que se movilizaban las víctimas. Según los primeros reportes de la Policía Metropolitana, los sicarios dispararon en repetidas ocasiones contra el automotor, huyendo rápidamente del lugar aprovechando la confusión del momento.
Un niño de 11 años, la víctima colateral
El dato más doloroso de este suceso es la situación del hijo del subdirector, un pequeño de apenas 11 años que acompañaba a su padre en el vehículo. El menor fue alcanzado por los proyectiles y tuvo que ser trasladado de urgencia a un centro asistencial de la capital huilense.
Aunque el pronóstico de salud del menor se mantiene bajo reserva médica, su estado ha generado una ola de rechazo unánime por parte de la ciudadanía y las organizaciones defensoras de derechos humanos, quienes exigen que la guerra contra las instituciones no siga cobrando la vida ni la tranquilidad de los niños.
El INPEC bajo la sombra de la amenaza
Este atentado no es un hecho aislado. Se produce en un contexto de alta tensión para el personal del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) en todo el país. Los directivos de las cárceles en Colombia han venido denunciando constantes amenazas de muerte provenientes de estructuras criminales que buscan doblegar el control interno de los penales.
La Gobernación del Huila y la Alcaldía de Neiva han convocado a un consejo de seguridad extraordinario para analizar las cámaras de vigilancia y las pruebas recolectadas en la escena del crimen. Se ha ofrecido una recompensa importante por información que permita identificar a los autores materiales e intelectuales de este hecho que hoy enluta la tranquilidad del departamento.
Seguridad reforzada y búsqueda incansable
Tras el ataque, las unidades de inteligencia de la Policía y el Ejército han blindado las salidas de la ciudad. El objetivo es claro: capturar a quienes ordenaron este atentado. Mientras tanto, el INPEC ha solicitado al Gobierno Nacional reforzar las medidas de protección para sus funcionarios de alto mando, quienes se han convertido en blancos móviles de la delincuencia organizada.
Este suceso vuelve a poner sobre la mesa la vulnerabilidad de quienes portan el uniforme y lideran la vigilancia en las cárceles colombianas, donde muchas veces, las órdenes de asesinato se dictan desde las mismas celdas que ellos custodian.