El polvorín iraní se expande: Teherán lanza amenazas globales mientras la indignación llega a Europa

Lo que comenzó como un grito interno por la crisis económica en Irán se ha transformado en una crisis diplomática de alto nivel. Tras casi dos semanas de protestas y una represión que deja cientos de fallecidos, el régimen de Teherán ha dirigido sus amenazas hacia Estados Unidos e Israel, mientras las calles de las principales capitales europeas se llenan de ciudadanos en solidaridad con el pueblo persa.

La calma es un concepto inexistente hoy en las calles de Teherán. Lo que inició a finales de diciembre como una serie de quejas por la inflación y el desplome de la moneda, ha escalado hasta convertirse en un desafío directo a los cimientos de la República Islámica. Sin embargo, el conflicto ya no se limita a las fronteras iraníes; ha saltado al tablero geopolítico mundial, despertando viejos fantasmas de confrontación militar.

En las últimas horas, el Consejo de Defensa de Irán emitió una advertencia que ha puesto en alerta a las cancillerías de Occidente: cualquier «agresión» o apoyo externo a lo que ellos consideran «disturbios orquestados» será respondido con una fuerza decisiva. Las palabras tienen destinatarios claros: Estados Unidos e Israel.

Un pulso entre Washington y Teherán

El tono desde la Casa Blanca no ha sido menos severo. El presidente Donald Trump ha manifestado que su administración «no mirará hacia otro lado» ante la represión letal contra los manifestantes. Según informes que circulan en medios internacionales como The Wall Street Journal, Washington ya evalúa opciones militares —incluyendo ataques aéreos a gran escala contra objetivos estratégicos— en caso de que la violencia del régimen no cese.

Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha expresado su respaldo a las «aspiraciones de libertad» de los iraníes, lo que Teherán califica como una «incitación al terrorismo». Esta retórica de confrontación directa sitúa a la región en el punto más crítico de los últimos tres años.

Europa: El eco de la libertad en las plazas

Mientras el internet permanece bloqueado en gran parte de Irán para silenciar las denuncias, el mensaje ha logrado filtrarse y propagarse por la Unión Europea. Ciudades como Berlín, Madrid, París y Londres han sido escenario de concentraciones multitudinarias durante este fin de semana.

En Berlín, cientos de personas se reunieron frente a la Puerta de Brandeburgo portando banderas y fotos de las víctimas, exigiendo que la UE tome medidas más drásticas que las simples condenas verbales. Úrsula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha sido enfática al declarar que el bloque apoya plenamente a quienes reclaman libertad, marcando una distancia definitiva con la «respuesta desproporcionada» del régimen iraní.

El costo humano de una crisis sin salida clara

Más allá de los movimientos de tropas y las cartas enviadas a la ONU, la realidad más cruda se vive en los hospitales y morgues de Irán. Aunque las cifras oficiales son inexistentes, organizaciones de derechos humanos como HRANA estiman que el número de víctimas fatales podría oscilar entre las 190 y las 460 personas, incluyendo menores de edad.

El régimen insiste en que ha capturado a «líderes de grupos terroristas» armados con explosivos, pero los videos que logran burlar el apagón digital muestran a una juventud desarmada, movida por el hambre y la falta de libertades, que corea consignas contra el dictador.

El mundo observa con atención: ¿estamos ante el colapso de un modelo o ante el inicio de un nuevo conflicto armado de proporciones inciertas en el corazón de Oriente Medio? Lo único seguro es que el silencio ya no es una opción para los iraníes, ni dentro ni fuera de su país.

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