Papa León XIV: Hablar mal de los demás “paraliza” la resolución de los problemas

A partir del Evangelio de este domingo, en el que Jesús propone a la comunidad cristiana cómo vivir el amor fraterno, el Papa León XIV advirtió de que hablar mal de los demás a sus espaldas no solo no resuelve los problemas, sino que “paraliza” su solución.

“La lamentación y la maledicencia son más fáciles, pero no generan nada y paralizan muchas situaciones. El Evangelio, sin embargo, nos educa a la libertad en la caridad”, explicó al subrayar la importancia de la corrección fraterna a partir de una de las Cartas a los Romanos de San Pablo.

Sobre la corrección fraterna, aseguró que es un “arte delicado y muchas veces olvidado, que requiere franqueza y gradualidad”.

En este sentido, recordó los pasos que propone Jesús cuando se nos presenta un problema con alguien: “Hablarse con sinceridad —primero de tú a tú; después, si es preciso, entre dos o tres personas; finalmente, cuando sea necesario, con toda la comunidad— significa afrontar la realidad y transformar problemas y conflictos en pasos de crecimiento”.

León XIV también reflexionó sobre el perdón y el amor recíproco entre los cristianos. “Jesús nos ha enseñado a invocar y a practicar el perdón de las deudas. Sin embargo, hay una herencia que nos debemos los unos a los otros, sin quedar atrapados por ella: es la deuda de un amor mutuo”.

Además, el Papa señaló que existe una segunda forma de vivir el amor fraterno que “transforma la oración”. Se trata de la práctica de ponerse de acuerdo.

Así, llamó a recurrir a la oración no solamente cuando hay un conflicto, sino para “pedir a Dios cualquier don”.

Según el Evangelio, dice el Señor: “Si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá”.

Para el Pontífice, esta promesa “sugiere que podemos tener deseos comunes, dolores comunes, esperanzas comunes y, a través de la oración, crecer en la unidad”.

“Sin la fe, cualquiera podría sentirse solo y sospechar de los demás, viéndolos como extraños y enemigos”, constató.

“Sin embargo, por gracia, somos hermanos y hermanas que pueden ponerse de acuerdo: encontrándose, perdonándose y escuchándose en el Señor”, remachó finalmente el Pontífice.

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