
Con el lema “Jesús sintió compasión al ver una madre con su hijo único muerto”, el 61º Encuentro Nacional de Piedad Popular y Santuarios de México apunta a poner especial énfasis en la respuesta de la Iglesia Católica al sufrimiento y duelo de las madres que enfrentan la violencia en el país.
El evento se realizará del lunes 20 hasta el viernes 24 en la Casa de Oración Nueva Esperanza, en la Arquidiócesis de Puebla de los Ángeles.
En las líneas guías que ha compartido la organización del encuentro con ACI Prensa se puede leer que el lema parte del pasaje evangélico del capítulo 7 de Lucas, versículos 13 al 15, en el que Jesús llega a Naím y se encuentra con el cortejo fúnebre en el que una viuda se dispone a enterrar a su único hijo que ha muerto.
Jesús, compadecido, se acerca y le dice “no llores”, ordenando luego al hijo fallecido que se levante.
“La presencia de Jesús y su palabra no solo es purificadora, consoladora, sino también que restituye la vida”, señala el lineamiento del evento. “Nuestro reto será también, al igual que Jesús: cómo restituir la vida a tantas madres que han perdido a sus hijos a causa de la violencia e inseguridad en nuestros tiempos, siendo el amor la función humanizadora de la familia y el núcleo fundamental de una sociedad”.
El encuentro plantea así el desafío de la Iglesia: “Cómo nos prepararemos en los Santuarios y en la Piedad Popular para enfrentar este reto y qué vamos a ofrecer en el futuro cuando se acercan a los Santuarios y en la vida pastoral de la Piedad Popular tantas madres desesperadas, desconcertadas y con la única esperanza puesta en Dios”.
Entrevistado por ACI Prensa, el P. Juan Francisco De La Rosa Martínez, parte del equipo de la Dimensión Episcopal de Piedad Popular y Santuarios (DIMEPPS) que organiza el encuentro nacional, destacó la importancia de la preparación de los fieles católicos, pues “sin formación no hay procesos de ningún tipo”.
Los creyentes, señaló, deben prepararse “día a día” para “ser templo santo en el Señor y morada de Dios en el Espíritu”, de tal forma que prediquen a Cristo y presenten a la Iglesia “a los que están fuera, como signo levantado en medio de las naciones”.
El sacerdote también alertó sobre los retos en el trabajo de los santuarios y de la piedad popular, que incluyen la “relajación” de los fieles “en su vida de fe”, así como la “inseguridad y falta de integración al proceso de formación”.
Asimismo, señaló riesgos presentes en algunas expresiones de religiosidad popular, como el “comercio religioso”, la “superstición” y la creencia en la “magia”, que requieren ser acompañados pastoralmente.