
- Reid Wiseman, comandante de Artemis II, sonríe durante una conferencia de prensa en el Centro Espacial Johnson de la NASA el 16 de abril en Houston, Texas (Estados Unidos). | Crédito: Danielle Villasana / Getty.
En un momento emotivo durante una conferencia de prensa el jueves, los astronautas de Artemis II compartieron sus primeras impresiones después de regresar a la Tierra tras su histórica misión alrededor de la Luna.
Tras el amerizaje, los cuatro miembros de la tripulación fueron trasladados a un barco de la Marina de Estados Unidos para una evaluación médica y, aunque él no se considera una persona religiosa, el comandante Reid Wiseman pidió ver al capellán del barco.
“No soy realmente una persona religiosa, pero simplemente no había otra vía para mí para explicar nada o para experimentar nada, así que sólo pedí que el capellán de la Marina viniera a visitarnos un minuto”, compartió Wiseman.
“Cuando ese hombre entró — jamás lo había conocido en mi vida, pero vi la cruz en el cuello de su uniforme, y simplemente me conmoví hasta las lágrimas”, dijo Wiseman durante la conferencia de prensa de la NASA en Houston. “Es muy difícil comprender plenamente lo que acabamos de vivir”.
Desde que han vuelto a casa, la tripulación ha estado entrando y saliendo de instalaciones para pruebas, y aún no han tenido la oportunidad de “descomprimirse” o reflexionar sobre la misión en su totalidad.
“El sol quedó eclipsado detrás de la Luna”, dijo Wiseman. “Me volví hacia Victor y le dije: no creo que la humanidad haya evolucionado hasta el punto de poder comprender lo que estamos viendo en este momento, porque era de otro mundo y era asombroso”.
“No soy realmente una persona religiosa, pero simplemente no había otra vía para mí para explicar nada o para experimentar nada, así que sólo pedí que el capellán de la Marina viniera a visitarnos un minuto”, compartió Wiseman.
El cohete Space Launch System de la NASA y la cápsula Orion tuvieron una misión exitosa, pero la tensión aumentó durante el descenso final para Glover, Wiseman, Christina Koch y el astronauta canadiense Jeremy Hansen, ya que la cápsula espacial había estado bajo escrutinio por preocupaciones sobre el escudo térmico.
Glover recordó los momentos de reentrada en la atmósfera: “Podía decir que estábamos en una bola de fuego”, dijo, pensando: “¿Se supone que debe ser tan grande?”.
Koch dijo: “Me vi completamente sobrepasada” cuando la escotilla finalmente se abrió después del amerizaje.
“Simplemente grité. Estaba tan feliz. Fue pura euforia y una reacción visceral y emocional no sólo por estar en casa, sino por ver a la gente allí viniendo hacia nosotros y sacándonos; una alegría sencillamente indescriptible”.
Preguntado sobre el momento en que supo que un cráter de la Luna llevaría el nombre de su difunta esposa, Reid Wiseman dijo: “Pensé que era lo más hermoso que había oído en toda mi vida. Ella fue un ser humano increíble, y es la madre de mis dos hijas. ¿Y qué hombre en este planeta merece un regalo así, que tu tripulación sea tan considerada y haga algo tan atento y tan profundo y tan significativo?”.
La tripulación de Artemis II regresa como historia viva, habiendo viajado más lejos de la Tierra que cualquier ser humano antes que ellos. Vieron la cara oculta de la Luna y presenciaron un eclipse solar desde los cielos, hazañas que antes se creían imposibles. Sin embargo, después de tocar los confines más lejanos del viaje humano, su primer impulso fue recurrir a lo divino. Ojalá que las imágenes y el video de esta misión nos lleven a hacer lo mismo.