Las autoridades de la inteligencia militar colombiana han elevado el nivel de alerta tras informaciones que indican que el Ejército de Liberación Nacional (ELN) podría tener en su poder bases de datos internas de varias unidades de las Fuerzas Militares, con información sensible sobre los propios uniformados. Esto incluye registros relacionados con movimientos de personal, permisos, vacaciones y casos de retiro de integrantes activos o reservistas.
La sospecha se centra en que estos datos podrían ser usados para planear ataques o dirigirse específicamente a miembros de la fuerza pública, aumentando los riesgos de seguridad interna. Las autoridades están verificando el alcance de esta posible brecha de información y las vías por las cuales el grupo guerrillero podría haber accedido a esos documentos, ya sea por infiltración, fuga de personal o vulnerabilidades en sistemas de gestión.
Este hallazgo se suma a un contexto de tensión en materia de seguridad en el país, marcado por:
- Un paro armado anunciado por el ELN, que ha llevado a las autoridades a reforzar operativos de control en varias regiones.
- Incremento de hechos violentos atribuidos al grupo, incluidos ataques, hostigamientos y alertas de amenazas en zonas urbanas y rurales.
- Despliegue de acciones preventivas por parte del Ministerio de Defensa y las Fuerzas Militares, con el fin de anticiparse a posibles acciones del ELN tanto contra personal militar como contra la población civil.
La preocupación institucional se centra en la posibilidad de que información estratégica sobre uniformados sea utilizada para atacarlos de manera selectiva, lo que podría tener implicaciones graves para la seguridad interna de las unidades militares y la protección del personal operativo. Las investigaciones continúan abiertas para establecer el origen y veracidad de esos datos en poder del grupo armado, así como para diseñar contramedidas que eviten su uso malintencionado.