
El Papa León XIV continúa rezando por Venezuela tras los dos terremotos que sacudieron el norte del país el pasado 24 de junio, con apenas 39 segundos de diferencia entre ambos, en una tragedia cuya cifra de víctimas sigue aumentando y que ya deja 2.954 fallecidos confirmados.
Tras el rezo del Ángelus, asomado al balcón de su estudio privado en el Palacio Apostólico, el Pontífice dio la bienvenida al Coro de la Universidad de Mérida (Venezuela) y, a continuación, dirigió unas palabras en español: «Recuerdo siempre en mis oraciones a las víctimas del terremoto y a todo el pueblo venezolano: que el Señor lo sostenga en este momento tan difícil»»
Mientras tanto, el número de personas que permanecen bajo los escombros en el país sigue siendo incierto. Los equipos internacionales de rescate han comenzado a ceder el protagonismo a las labores de recuperación y evaluación estructural de los edificios afectados.
El impacto económico también es considerable. Un informe de Naciones Unidas estima los daños físicos directos en 37.000 millones de dólares, una cifra que casi triplica las primeras evaluaciones realizadas tras la catástrofe. Además, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido del riesgo de brotes epidémicos en los campamentos improvisados donde se alojan miles de desplazados.
El recuerdo de un nuevo beato vietnamita
El Papa también recordó que el pasado jueves 2 de julio fue beatificado en el Santuario de Tắc Sậy, en Vietnam, el sacerdote Francisco Javier Trương Bửu Diệp, asesinado en 1946 por odio a la fe.
Nacido el 1 de enero de 1897 en la provincia vietnamita de An Giang, fue ordenado sacerdote en 1924. En marzo de 1946, en Bạc Liêu, se negó a huir para salvar su vida y pronunció una frase que ha pasado a la posteridad: «Mi vida y mi muerte son para mi rebaño. El pastor debe estar donde está el rebaño».
Refiriéndose a su testimonio, León XIV señaló: «En un contexto de abusos y violencia, se convirtió en defensor de los derechos de la gente y no abandonó a sus feligreses. Que su intercesión y su oración sostengan a los trabajadores del Evangelio que también hoy se encuentran en situaciones de persecución».
Asimismo, el Pontífice saludó a varios grupos de peregrinos polacos, entre ellos los sacerdotes recién ordenados de los Frailes Menores Capuchinos de la Provincia de Cracovia, el coro infantil de la Archidiócesis de Łódź, acompañado por su obispo auxiliar, y una delegación de la diócesis polaca de Legnica.